SUPERSTICION Y CRIMEN: LA JABONERA DE CORREGGIO

!Buenas noches guardianes!

Hoy quería traeros un caso de crónica negra donde la magia negra, la superstición, la locura y el amor de una madre por sus hijos son los ingredientes principales.

¿Preparados? ¡Comenzamos!

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1939,Correggio, Italia. Tres mujeres desaparecen misteriosamente y todas las pistas sobre las desapariciones señalan a Leonarda Cianciulli. Esta es su historia.

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Leonarda Cianciulli nació en Montella, Italia en 1893. Fue una niña difícil y con serios problemas por sus continuas depresiones. Siendo una adolescente intentó suicidarse en un par de ocasiones. También era aficionada a visitar videntes y adivinadoras de las que recibió la profecía de que se casaría y tendría muchos hijos, pero que todos ellos morirían jóvenes.

Esta última profecía marcaría su vida y su destino hasta el día de su muerte.

Con 24 años contrajo matrimonio con Raffaele Pansardi, un humilde oficinista. Su madre, contraria al matrimonio, maldijo a su hija aun sabiendo lo influenciable que era Leonarda. Esta maldición supuso otro palo en la rueda mental de nuestra protagonista.

Con Pansardi llegó a quedarse embarazada en 17 ocasiones, tres los perdió por aborto natural y otros diez murieron siendo muy pequeños. Tan solo logró ver crecer a cuatro de sus hijos con los que era extremadamente protectora debido a la profecía de aquellas videntes, estaba convencida de que acabarían muriendo tarde o temprano.

En 1939, su hijo mayor, Giuseppe, se alistó en el ejercito italiano para luchar en la Segunda Guerra Mundial, en contra de los deseos de su madre. Ella decidió que para protegerle debía realizar sacrificios humanos.

Por esas fechas, y tras pasar por varias ciudades, el matrimonio estaba asentado en Correggio, donde Leonarda había abierto una pequeña tienda con bastante buena fortuna, por lo que era habitualmente frecuentada por sus vecinas. Además corrió la voz de que Leonarda tenía dotes adivinatorias, por lo que tambien recibía visitas a horas intempestivas de vecinas que querian saber su futuro.

La primera de sus victimas fue una solterona llamada Faustina Setti que acudió a Leonarda en busca de ayuda para conseguir marido. Leonarda la convenció de que su futuro marido se encontraba en Pola y que debía ir a buscarlo. Insistió en que Faustina escribiera cartas a sus amigos y familiares indicando que estaba en aquella ciudad, dejándolas bajo su custodia y que ella misma se encargaría de entregarlas.

Cuando llegó el día convenido para partir hacia Pola, Faustina acudió a casa de Leonarda para darle las gracias y despedirse. Leonarda le ofreció un vaso de vino con alguna sustancia que hizo que Faustina se desplomara y acto seguido la asesinó a golpe de hacha, la descuartizó, guardó su sangre en un bol y con la grasa del cuerpo hizo jabón. La sangre guardada la uso como ingrediente en las pastas de té que ofrecía a todo aquel que pasaba por su tienda.

Su segunda víctima fue Francesca Soavi. Esta no buscaba marido pero si trabajo, Leonarda la convenció de que debía ir a la ciudad de Piacenzia donde la esperaba un trabajo de maestra en una escuela para niñas. Utilizó el mismo método que con Faustina, la incitó a escribir cartas para sus familiares, días más tarde, la drogó, asesinó, descuartizó, hizo jabón y pastas de té.

La tercera y última de sus víctimas fue Virginia Cacioppo. Leonarda la convenció de que un trabajo de secretaría la estaba esperando en Florencia. Corrió exactamente la misma suerte que sus dos predecesoras.

Las drogó, las asesinó con un hacha, las descuartizó e hizo jabón con su grasa y pastas de té con su sangre.

Tras la desaparición de Virginia las cosas comenzaron a ponerse mal para Leonarda. La cuñada de Virginia sospechó de la “tendera vidente” porque fue entrando a su casa cuando la vio por última vez. Puso en conocimiento del superintendente de la policía sus sospechas y Leonarda fue arrestada casi de inmediato.

Interrogada en numerosas ocasiones, Leonarda se negaba a reconocer los crímenes por lo que las sospechas se dirigieron contra su hijo mayor, Giusseppe, el causante involuntario de todo este horror. Fue solo entonces, cuando vio peligrar a su hijo, cuando confesó los tres asesinatos.

Tras el juicio, Leonarda fue condenada a 33 años en un asilo criminal para mujeres en Pozzuli, donde murió el 15 de octubre de 1970 de un derrame cerebral.

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Varias pruebas del caso, entre ellas el caldero donde cocía a las victimas y el hacha y cuchillos que uso para asesinarlas y descuartizarlas, se encuentran expuestas en el museo del crimen de Roma.

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Cris Gilabert

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