Crímenes sin resolver: El misterio de las tres copas

¡Buenas noches guardianes!

Hoy nos acercamos a un caso que más de sesenta años después sigue sin tener una explicación clara y convincente. Fue tratado profusamente por los periódicos y semanarios de la época, entre ellos El Caso.

En este articulo te voy a dar las claves y a las circunstancias que rodearon a este hecho de modo que puedas llegar a tus propias conclusiones y, si lo deseas, aportar tu propia teoría en los comentarios.
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¡Comenzamos!

15 de enero de 1956, Playa de Mazarrón, Murcia. Un pescador que regresa de faenar de madrugada se topa con una visión terrible: dos cadáveres en la playa y a su lado tres copas ¿ Quienes eran aquellos dos desgraciados? ¿ Porqué había tres copas y solo dos cadáveres? De primeras el escenario del “crimen” ya presentaba numerosas sospechas y suscitaba preguntas que la policía en aquel momento no era capaz de responder.

LA ESCENA DEL CRIMEN

Cerca de la orilla del mar y tendidos en la arena de la playa aparecieron dos cadáveres. La mujer , de mediana edad, apareció tendida boca abajo, con un golpe en la mejilla posiblemente recibido al desplomarse contra la arena. En camisón, sin las medias puestas, con un abrigo de pieles que alguien le había dejado caer sobre sus hombros. A su lado unos zapatos atados que parecían pertenecerle. El hombre, algo más mayor que la mujer, tendido boca arriba, vestido con un traje y un abrigo de paño gris, con un bolsillo cuyo forro apareció sacado hacia fuera, lo que hacía pensar que alguien lo había vaciado apresuradamente buscando algo en su interior. Ni rastro de sangre en ninguno de los dos fallecidos.

Indocumentados, tan solo se encontró lo que parecía un carnet de identidad mojado y hecho pedazos en uno de los bolsillos del hombre. Además, las etiquetas de la ropa que portaban parecía que habían sido cortadas recientemente, incluso la marca de las gafas del varón aparecía raspada, en lo que parece ser un burdo intento de impedir la identificación.

Junto a los cuerpos había un maletín con objetos de aseo femeninos y una maleta grande que contenía una cuerda, un cuchillo, un martillo, una botella de brandy y un ejemplar del periódico La Nueva Rioja de 30 de julio de 1953, usado como forro de un diccionario y en el que se podía leer una noticia un tanto inquietante como comprobaremos más adelante, en la que se informaba que un hombre había muerto intoxicado con sales de acedera accidentalmente.

En la cartera del hombre se encontraron 1.700 pesetas, una cantidad importante, que para la época equivalía a un sueldo mensual. La mujer portaba además un anillo de brillantes, además de unas 200 pesetas más en el bolso, circunstancias que hicieron descartar en primera instancia el robo como desencadenante de aquellas muertes.

También apareció otro abrigo de piel de color marrón, y tres copas. Dos de ellas manchadas con una sustancia amarillenta, la tercera completamente limpia. Además, había signos en la arena de que ambos cuerpos habían sido arrastrados por la playa por lo que la policía pensó inmediatamente en la intervención de una tercera persona.

Durante el día, el juez ordenó el levantamiento de los cadáveres y fueron trasladados para realizarles la autopsia correspondiente a manos de los forenses de Murcia, Cartagena y Lorca.

LAS AUTOPSIAS

La hora de la muerte se fijo aproximada a las 22 horas de la noche anterior y tras el examen de las vísceras que se realizó en Madrid , se concluyó que ambos habían sido envenenados o intoxicados accidentalmente, por dioxalato de potasio, que se encuentra en las sales de acedera y cuyos restos se habían hallado al analizar una servilleta blanca de la escena del crimen, y en dos de las tres copas que allí quedaron. No se pudo certificar que el envenenamiento fuera la causa ultima de la muerte.

La acedera es una planta herbácea, cuyo tallo y hojas, así como el agua de cocción de la planta, contienen una alta concentración de ácido oxálico que tiene alta capacidad para unirse al calcio, hierro, potasio y manganeso. Al combinarse con el calcio sérico forma oxalato cálcico que precipita en los túbulos renales y los obstruye. También es frecuente que estas mismas sales insolubles de oxalato se concentren en las células hepáticas y afecten de manera irreversible al hígado.

La muerte por intoxicación o envenenamiento por sales de acedera es lenta y dolorosa. Su ingesta en grandes cantidades corrosión en la boca, la garganta y el tracto digestivo, lo que conlleva la aparición de fuertes dolores abdominales, nauseas, vómitos y diarreas. También produce un colapso circulatorio que es lo que finalmente produce una hipoxia ( falta de oxigeno ) que deriva en coma cerebral y en un fallo multiorgánico, produciendo la muerte.
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TRES HERMANOS, DOS CUERPOS. UNA EXTRAÑA FAMILIA.

Tras varias pesquisas la policía logró identificar los cuerpos de los fallecidos, se trataba de Julio Pérez Gómez, de 62 años, María Luisa Pérez Gómez, de 47.

También tenía clara a estas alturas la policía la desaparición de una tercera hermana, Marina Pérez Gómez, de 52 años, cuya presencia junto a sus hermanos había quedado constatada por los testigos interrogados ya que había sido reconocida como acompañante de éstos y de la que se desconocía el destino que había corrido.

Provenían de Haro, con domicilio en la Calle de Vega número 4, en el entresuelo del Hotel Higinia. Todos solteros. Había una cuarta hermana, Consuelo, que había contraído matrimonio años antes y que no mantenía relación alguna con ellos por discrepancias familiares.

Era una familia muy conocida en la región, herederos del Hotel Higinia propiedad de sus padres y que habían adquirido a los Condes de Moctezuma cuando era tan solo una villa. Tras la muerte de los padres y la boda de Consuelo, Marina, había permanecido ingresada durante una temporada en un hospital psiquiátrico a causa de una crisis nerviosa. A su regreso a la casa familiar pasó a ser la cabeza de familia y a controlar con mano férrea a sus dos hermanos, Julio y María Luisa. Convirtió la convivencia en algo marcial, aislándose ella y sus hermanos del resto de la sociedad, vistiendo los tres riguroso luto y asistiendo unicamente a los servicios religiosos.

Durante varios años regentaron y trabajaron en el hotel de su propiedad hasta que decidieron venderlo, traslandándose a Bilbao a vivir y más tarde a Madrid. Finalmente regresaron a Haro tras caer Julio enfermo.

Tras su regreso a su ciudad natal, decidieron montar una fábrica de pasta para sopa que no fue demasiado bien y que los hizo endeudarse, liquidando finalmente el negocio. Fue entonces cuando decidieron trasladarse a un clima más cálido por la salud de Julio, argumentaron.

El día 9 de enero sus enseres fueron embalados y enviados a sus sobrinos, Benito y Bonifacio, mientras que ellos abandonaron Haro, en el tren Irun-Madrid llevando consigo únicamente un bolso de mano y una maleta para los tres.

En Atocha facturaron la maleta que portaban con algo de ropa y enseres personales sin valor con destino a Burgos a casa de sus sobrinos, junto con una carta donde les explicaban que se marchaban al extranjero huyendo de deudas contraídas por Julio, que no se preocuparan por nada y que no atendieran a ningún deudor.

Un dato importante es que los billetes de los tres hermanos no fueron comprados a la vez, si no que uno de ellos se compró con posterioridad, como si hubiera decidido sumarse al viaje a última hora.

Mas tarde, ese mismo día, continuaron su viaje hacia Cartagena en el tren correo, ciudad a la que llegaron el día 10 de enero a las 11 de la mañana.

LAS DECLARACIONES DE LOS TESTIGOS

Numerosos testigos fueron interrogados en relación a este caso: camareros, taxistas, recepcionistas de hoteles… Los tres hermanos desde su llegada a Cartagena parecía que quisieran dejar constancia de su paso por la ciudad, expresando su intención de quedarse a vivir allí, preguntando cual era el mejor sitio para poder afincarse, la mejor playa, el sitio más agradable, etc…

Según los testigos se hablaba de los tres hermanos siempre en los mismos términos, y parecía ser Marina quien llevaba la voz cantante en todo momento. Mantenían conversaciones en voz baja, casi susurrantes y al final siempre era Marina la que se dirigía a quien interesaba.

Por otro lado, todos recordaban el poco equipaje que portaban y les llamó la atención una bolsa de mano de color rosa que María Luisa siempre llevaba fuertemente sujeta contra su pecho.

Sus pasos desde que llegaron a Cartagena quedaron sobradamente delimitados. Una vez en la ciudad subieron a un primer taxi al que preguntaron por la distancia a las playas, ya que tenían mucho interés en recorrerlas, el taxista les recomendó visitar la de Cabo de Palos en el Mar Menor. Mas tarde se alojaron en la pensión La Madrileña, donde también preguntaron sobre la mejor playa de Murcia. Habiéndoles recomendando todo el mundo la misma que el taxista, tomaron un autobús de linea hacia Cabo de Palos , pero parece ser que se sintieron decepcionados al llegar allí regresando en taxi a Cartagena de nuevo. Este último taxista les aconsejó visitar la playa de Mazarrón.

El 12 de enero estuvieron recorriendo locales comerciales y realizando diversas compras sin importancia. La más significativa fue la compra de sales de acedera en una droguería, en la que, según declaró la dependienta, solicitaron 50 céntimos de dicho producto a lo que ella respondió que no podía venderles tan poco y que la compra mínima era de una peseta, es decir , 20 gramos de sales, cantidad insuficiente para provocar una intoxicación o la muerte por envenenamiento.

Luego tomaron un taxi hacia Mazarrón donde apalabraron el alquiler de una casa turística, dando muestras de interés y manifestando su intención a la encargada del alquiler de quedarse a vivir allí por una larga temporada, indicando además que volverían más tarde para formalizar el alquiler de la vivienda. Tras finalizar subieron de nuevo al taxi y regresaron a la pensión de Cartagena.

La madrugada del día 14 de enero tomaron de nuevo otro taxi y le indicaron al taxista que los llevara conduciendo despacio hacia Mazarrón, solicitándole que mantuviera apagadas las luces del interior del vehículo. Y hacia allí se dirigieron, sin mediar palabra entre ellos durante todo el viaje. En el trayecto, el taxi fue detenido por la Guardia Civil y el taxista preguntado por el destino de la carrera. Les indicó que se dirigían a Mazarrón, lo que le valió más tarde un reproche por parte de Julio al haber revelado su destino.

Ya en Mazarrón en la playa donde se ubicaba el Hotel Linares, Marina bajó del taxi sola y al volver dijo a sus hermanos: ” Es aquí”. Los hermanos descendieron del vehículo, pagaron la carrera y se adentraron en la playa. Fue la última vez que se les vio con vida.

DUDAS RAZONABLES, ALGUNAS TEORIAS Y CONCLUSIONES A MEDIAS.

La desaparición de Marina suscitó diversas teorías como la participación de un cómplice o de una cuarta persona sin identificar, ya que las marcas de arrastre de los cadáveres por la playa no se le atribuían a ella debido a su débil constitución.

Por otro lado la aparición del oxalato de potasio en dos de las copas y no en la tercera hacía sospechar que se había producido un envenenamiento, pero no había en ellas cantidad suficiente de tóxico para provocar la muerte de los hermanos.

Para no descartar ninguna hipótesis el cuerpo de Marina fue buscado en el mar por buzos experimentados sin hallar nada significativo, mucho menos a Marina.

Agustín López Cano, el Rapao, uno de los buzos que participó en la búsqueda mantuvo durante años una teoría:

“Habida cuenta de que una de las copas no tenía veneno, sigo pensando que fue Marina quién mató a los dos hermanos y se fugó en un barco que tenían preparado por allí. La estaban esperando y escapó a la costa del moro”.

Hubo quien creyó ver a la desaparecida en Orán, pero fue desmentido por la policía y la pista descartada.

El caso fue cerrado finalmente como un suicidio y una desaparición por parte de las autoridades pese a las dudas que rodeaban y siguen rodeando el suceso. Se trató como un pacto de suicidio entre los hermanos, del que quizá Marina se habría arrepentido en el último momento y tras haber envenenado a sus hermanos huyó del lugar. Lo que si está meridianamente claro es por un lado que fue Marina quien rellenó las copas y por otro, que siguen habiendo piezas que no encajan en esta historia.

De todas las hipótesis parece la más razonable la del buzo, añadiendo además el componente de que la misteriosa cuarta persona se tratase del amante de Marina y que ambos hubieran decidido deshacerse de los hermanos que le resultaban una carga para su futura vida en pareja.

En cuanto a la desaparición de Marina hay teorías sobre su desaparición que explican que ésta al ver el sufrimiento de sus hermanos al morir envenenados decidió suicidarse adentrándose aquella madrugada en el mar buscando una muerte más dulce, y que su cuerpo no fue hallado porque fue devorado por las morenas que proliferan en aquellas aguas.

UN TESTIGO TARDIO Y UNA CURIOSA REVELACION

Treinta y cuatro años después, en enero de 1990, José Antonio Moreno, encargado del cementerio de Mazarrón, reveló a la guardia civil algo que había callado durante años.

La noche de autos siendo tan solo un crio, había tropezado con los cuerpos de la playa y salido huyendo del lugar, aterrorizado. También confesó que un año más tarde tropezó en el monte de Castellar, lugar cercano a la playa, con una mujer descuartizada y semi enterrada, hallazgo del que tampoco avisó a las autoridades. De la zona que indicó se pudieron rescatar un trozo de pelvis, algunas vértebras y una muela, pero hasta la fecha no se ha conseguido identificar los restos.

Una nueva pregunta se abre y da paso a nuevas hipótesis: ¿Puede que sean los restos de Marina? ¿ Aquel supuesto cuarto hombre, aquel supuesto amante podría haberle hecho creer que huirían juntos y para luego acabar con su vida y llevarse un montante de dinero superior?

A nivel oficial nada más se ha aportado sobre el caso y este último hallazgo hasta la fecha.

El cine, de la mano de Fernando Fernán Gomez nos acercó a una de estas teorías sobre los sucesos de Mazarrón en su película El extraño viaje. Su estreno fue prohibido y se estrenó seis años después de finalizada. No os voy a desvelar nada, si os interesa el caso os recomiendo verla.

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¿Se os ocurre alguna teoría más al respecto? ¿qué pudo suceder aquella noche en la playa de Mazarrón? ¿Fue Marina una asesina y víctima de su ambición ? ¿Hubo un pacto de suicidio entre los hermanos?¿Quién era el cuarto hombre?

Muchas preguntas sin respuesta.

Cris Gilabert.

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